Pirámide de Decisión
Antes de aplicar IA, clasifica la decisión.
Clasificación de las decisiones de una organización en tres capas según su impacto y su incertidumbre: estratégicas (alto impacto, alta incertidumbre: propósito, apuestas de capital, riesgos existenciales), tácticas (optimizar y priorizar: precios, presupuesto, surtido, cartera) y operativas (repetitivas y frecuentes: ruteo, reposición, aprobaciones de bajo monto). La capa no dice qué tecnología usar; dice cuánta autoridad se puede ceder sin riesgo.
Es el triaje de una sala de urgencias aplicado a las decisiones. Nadie atiende igual un paro cardíaco que una torcedura: primero se clasifica, después se asigna quién actúa y con cuánta autonomía. Una empresa que aplica IA sin clasificar trata cada decisión como si pesara lo mismo.
Sin clasificar, la IA se aplica donde hay presupuesto o entusiasmo, no donde corresponde: se automatiza una decisión táctica que solo debía ser aumentada —y el error se repite a la velocidad del sistema— mientras las operativas, las que sí podían delegarse, siguen saturando la mesa directiva.
VDA cruza la pirámide con el Espectro de Aumento: cada capa tiene un nivel defendible —estratégicas, asistidas; tácticas, aumentadas; operativas, autónomas bajo supervisión—. Ese cruce es el mapa con el que se decide qué cruza la frontera agéntica y qué no; saltárselo es la puerta de entrada a la Delegación Indebida.
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